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Cómo ayuda el crowdfarming al consumo responsable y a la repoblación rural.

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crowdfarming

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crowdfarming 2

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Para conseguir que no haya despoblamiento en las zonas rurales, y también comercio justo y sostenible, nace esta iniciativa que ya lleva unos cuantos años, pero quizás no conozcas, el crowdfarming.

Es un sistema que busca la alianza entre consumidores y agricultores y ganaderos. Quizá hayas oído hablar de términos como el crowfunding o mecenazgo. Pues bien, este nuevo modelo se asemeja a estos conceptos, con la salvedad de que, en este caso, se habla de producción en un entorno natural (de ahí “farming”).

El objetivo del crowdfarming es evitar el desperdicio de alimentos. Según los datos de la Comisión Europea, el desperdicio de alimentos se cifra en cien millones de toneladas al año.

Por lo tanto, se trata de un modelo que, además de contribuir a la conservación el planeta debido a su modelo sostenible, también limita la sobreexplotación de recursos naturales y el desperdicio de alimentos.

La parte más ético-económica de esta práctica se centra en el consumidor final. Este, además de conocer el proceso de cultivo, también adquiere estos productos por un “precio más justo”. En este ámbito, uno de los principales argumentos a favor de este proceso reside en que el agricultor cobra realmente su trabajo, en lugar de percibir el precio estimado que ofrecen los grandes mayoristas.

En CrowdFarming.com puedes disfrutar de productos frescos directos del agricultor y generar un impacto social y ambiental positivo en cada compra.

¿Cómo puedes generar impacto? Adoptando o comprando una caja.

Si decides adoptar un árbol o un campo, permites al agricultor cultivar sabiendo que alguien consumirá la cosecha, así como su precio de venta final. Así pueden mejorar las condiciones el medio rural, mientras tu disfrutas de tus productos recién cosechados y directos del campo.

Si decides comprar una caja de productos de temporada directamente al agricultor, le permites obtener un precio justo por su cosecha y contribuyes a reducir la huella de carbono del transporte innecesario entre intermediarios. Además, conoces el origen exacto y los métodos de cultivo de tus alimentos.

¿Qué se puede comprar? Frutas, lácteos, aceites y otras grasas, verduras y legumbres, cereales, dulces, condimentos, bebidas, setas y otros.

Una práctica que ya está en marcha y que se puede replicar.

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