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La importancia de la alimentación

¿Te has preguntado alguna vez por qué comes lo que comes?

Maria Jose Fernandez

Maria Jose Fernandez

Publicado el lunes, 27 de septiembre de 2021 a las 11:25

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alimentacion saludable

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El acto de comer no es simplemente una cuestión fisiológica de sentir hambre y satisfacer esa necesidad, sino que, detrás de este acto se esconden toda una serie de necesidades que queremos cubrir y en el peor de los casos, no somos conscientes de ello.

¿Qué son los alimentos?

Los alimentos son energía y pueden afectar a tu forma de ser, sentir o pensar.  Cada uno de ellos genera una vibración diferente, por eso es importante saber qué nos aportan a la hora de ingerirlos.

Aprender a comer requiere adquirir ciertas habilidades a la hora de combinar los alimentos, conocer cuál es nuestra condición y constitución, qué energía tienen y cuál es su efecto. Nutrirse requiere de autoconocimiento. Por eso es tan importante saber escuchar a nuestro cuerpo para saber cuáles son sus necesidades. Conocernos es la clave para aprender a tener una relación sana con la comida.

Apego de los alimentos

Existen 3 cuerpos: físico, emocional y mental, y cada uno de ellos requiere su atención. Identificar en cada momento lo que cada uno demanda supone adquirir una serie de destrezas.

Además de las necesidades que puedan tener cada uno de estos cuerpos, existen también lo que llamamos apego; aquello por lo que sentimos una inclinación especial. Que pueden ser desde un punto de vista positivo, en sentido sano, o, por el contrario como algo a lo que nos aferramos porque nos hemos acostumbrado a vivir con ello y si nos falta nos crea dependencia.

De esta manera, existen alimentos que podrían convertirse en una adicción, siendo habitual que sintamos preferencias por tomar unos en lugar de otros.

Por un lado está lo que nuestro cuerpo necesita, y por otro, lo que desea.

Cuerpo físico:

Nuestro organismo tiene una serie de necesidades a nivel fisiológico. Para que se produzcan todas las funciones principales, nuestros órganos han de estar a pleno rendimiento.

Principalmente, el cuerpo necesita descanso, una alimentación equilibrada que nos dé una energía estable y dulzor. De tal manera que, cuando falta alguna de éstas se empieza a producir un desequilibrio a nivel energético, y por lo tanto, sentimos la necesidad de tomar ciertos productos. Esto significa que cuando nuestro cuerpo está escaso de ciertos nutrientes como pueden ser hidratos de carbono, proteínas o grasas, el cuerpo va a elegir determinados productos para compensarlo. Por ejemplo, si sentimos la necesidad de tomar algo dulce es porque en tu alimentación es muy probable que falten de manera natural aquellos alimentos que nos aportan dulzor como pueden ser las verduras dulces: calabaza, zanahoria o cebolla. Al igual que puede ocurrir si estamos sometidos a situaciones de estrés, en este caso, se podría decir que nuestra condición es yang, y por lo tanto, el cuerpo, al tener la necesidad de buscar equilibrio, nos va a pedir tomar alimentos con energía yin como pueden ser el alcohol o el azúcar.

Cuerpo emocional:

La ansiedad emocional es otro de los caballos de batalla que nos encontramos habitualmente, y que suele estar bastante presente a la hora de comer. Cuando nuestro cuerpo físico está en desequilibrio, a la vez se produce una emoción  negativa como la tristeza, el miedo o la ira por citar algunas. De esta manera, también nos podemos dar cuenta de que hay algún órgano que no está funcionando bien. Por ejemplo, si habitualmente estamos en la emoción del miedo, es muy posible que nuestros riñones nos estén avisando de que existe un mal funcionamiento.

Existe una relación muy estrecha entre lo que sentimos y lo que comemos, hasta tal punto que nuestro cuerpo nos demanda lo que necesita equilibrar. Solemos utilizar los alimentos de manera inconsciente para cubrir una necesidad emocional como puede ser la falta de amor.  Y, en lugar de expresar nuestras emociones, convertimos nuestro cuerpo en un basurero en el cual vertimos comida para tapar nuestro estado de ánimo.

Otra cuestión a tratar, son los premios y castigos en relación a la comida. Esto se debe a comportamientos adquiridos durante nuestra infancia. En muchas ocasiones utilizamos la comida porque no nos sentimos merecedores y, nos estamos castigando tomando aquello que sabemos que nos puede sentar mal. De esta manera, entramos en un círculo vicioso del que, a veces cuesta salir, hasta tal punto que se puede llegar a convertir en una adicción. Y os digo que nuestro cerebro tiende a estar en piloto automático volviéndose adicto al sufrimiento.

Cuerpo mental:

Seguro que has escuchado alguna vez “somos lo que comemos”. Yo añado también “somos lo que pensamos” y, es muy posible que la mayoría de nosotros no sea consciente de ello. Nuestros pensamientos determinan nuestras vidas. La mente está constantemente activa y va a querer dirigir al cuerpo.

Por eso es muy importante que prestemos atención para crear pensamientos positivos. Una de las prácticas que aconsejo realizar a diario es la meditación, que significa literalmente, parar la mente o no pensar. Esto es prácticamente imposible de hacer, ya que la mente constantemente nos lleva a una zona de “falso” confort que, para ella, es seguir haciendo lo conocido.

Desafortunadamente suele llevarnos a tener más pensamientos negativos. Tendemos a enfocarnos en lo que no queremos, en lugar de poner el foco en los resultados  que deseamos obtener. Otra de las artimañas de la mente es irse al pasado, creando estados de depresión o, llevarnos al futuro, y por consiguiente ansiedad. Tendemos a catalogar cada experiencia como buena o mala, aunque simplemente es una experiencia más.

Si empiezas a ver que una crisis es una oportunidad para crecer, la visión de lo vivido te impulsará a ser tu mejor versión y todo adquiere una nueva perspectiva. Por eso es muy importante traer a nuestra mente al momento presente, además de mantenernos en un estado de gratitud. Nuestra mente nos sabotea, y sin darnos cuenta crea nuestra realidad. Hemos de estar atentos para elegir nuestros pensamientos y que ellos nos lleven a crear la vida que realmente elijamos vivir.

En conclusión.

Escuchar lo que cada cuerpo necesita en cada momento va a ser clave para sentirnos equilibrados y en conexión con nuestro ser.

 

S/V
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